La acróbata elástica

Natasha Marcano se graduó de Comunicación Social pero por las vueltas que da la vida terminó siendo acróbata de circo. Con solo ver su foto de portada en Facebook se percibe el arte que se desprende de su cuerpo colgado de una gruesa cuerda, vestida de negro, con los ojos pintados con sombras multicolores y un peinado estrambótico.

“Entreno entre cuatro y seis horas diarias, trabajo dos horas de preparación física y dos de técnica (…) Son muchas horas de intentos fallidos por conseguir algo y puede conllevar golpes, moretones, caídas y sobretodo mucha frustración”, me dice Natasha. Pero ese esfuerzo vale la pena. Por ejemplo, se sube a seis metros de altura sin ningún problema para hacer sus números que consiguen la ovación del público.

Natasha en un solo de cuerda vertical en el espectáculo Viaje a la Luna de la gira 2013-2014.
Natasha en un solo de cuerda vertical en el espectáculo Viaje a la Luna de la gira 2013-2014.

Desde pequeña estudió danza y más adelante teatro. Cuando en 2008 viajó a España a realizar un Máster en Artes Escénicas, conoció a una acróbata que la introdujo en el mundo circense.

A partir del 2011 pasó a formar parte de la compañía -junto con su esposo- del Circo Gran Fele, que mezcla danza, música e interpretación con las disciplinas circenses. “Mi especialidad es la cuerda vertical, los acrobalances y mano-mano. Es lo que he desarrollado en estos cuatro años, aunque también hago telas aéreas y aro aéreo, un poco de mástil chino y acrobacias básicas”, me explica Natasha.

Mano-Mano con su esposo Adrián Soler en el espectáculo Viaje a la Luna de la gira 2013-2014.
Mano-Mano con su esposo Adrián Soler en el espectáculo Viaje a la Luna.

Esta dominicana de 28 años de edad ha andado toda España haciendo acrobacias, y llegado hasta Portugal, Francia y Bélgica. Aunque le gustaría que sus parientes pudieran presenciar más sus funciones, le satisface que las familias disfrutan las presentaciones. “Un día se me acercó un señor mayor y me dijo: Tengo ya 20 años viniendo a este circo y siempre me sorprende. He venido con mi hija cuando era una pequeña y ahora venimos también con mi nieta”, me comenta.

Natasha confiesa que si algún día dejara de actuar en escena de manera frecuente, seguiría vinculada, ya sea tras bastidores, como profesora o entrenadora. “El circo es un abanico de posibilidades donde cada uno tiene alguna habilidad para escoger: acrobacias, equilibrios, malabares, aéreos, payasos, música… Es un trabajo que no tiene edad para empezar ni para terminar, el único requisito es pasión y dedicación”, afirma.

* Lo qué más me gusta de mi trabajo: Que aprendes sobre ti mismo cada día, que los límites están en nuestra cabeza y que el cuerpo siempre puede un poco más. 

* Lo que menos me gusta de mi trabajo: Estar lejos de casa y trabajar siempre cuando los demás disfrutan: en Navidad, en Año Nuevo, en verano… A veces no podemos compartir con la familia porque estamos haciendo disfrutar a otras familias, y eso se echa de menos.

En el siguiente video verás a Natasha en escena junto a los demás integrantes del Circo Gran Fele:

Deja un comentario