El piloto de los globos

El trabajo de Luis Leonardo depende mucho del clima. Si hace buen viento, si no hay lluvia… También tiene bajo su responsabilidad la vida de muchos turistas. Empezar a trabajar desde las 4:30 de la mañana como piloto de globo aerostático lo considera un pasatiempo, mas que una ocupación. Cuando retorna los pasajeros a los hoteles, alrededor de las 9 de la mañana, me cuenta que «acaba la diversión» y se dedica a labores de oficina.

Conocí a Luis cuando viajé en 2012 a Punta Cana a hacer un reportaje sobre este servicio que ofrece con su familia en la empresa Dominican Balloons. El día del paseo me levanté temprano. Antes de las 6 de la mañana estábamos tomando fotos y video de los arreglos para inflar el gigantesco y colorido transporte.

En este 2015, él estuvo en un festival de globos en Taiwán, volando una impresionante réplica de una catedral, que además usó para promover la República Dominicana. La «iglesia» inflable llamó la atención de parejas que -ataviadas con sus trajes de bodas- la aprovecharon para sesiones de fotos.

Globo con forma de catedral en festival de Taiwán.
Globo con forma de catedral en festival de Taiwán. Foto: Dominican Balloons

Luis, de 45 años de edad, no es piloto de avión. Su licencia para volar es especial para globos aerostáticos, y ya tiene 15 años de experiencia. Me confiesa que aún no ha pasado por un episodio en que haya temido por su vida. Pero sí tiene recuerdos particulares de algunos pasajeros. Describe el caso de una joven que estaba tan nerviosa por el paseo, que no pudo contener el deseo de orinar.  “Tuvimos que descender y aterrizar en unas granjas de la zona para permitirle salir de la góndola –dice-, y mientras todos nos volteábamos, ella pudiera desahogar su apuro. Luego subió al globo y seguimos disfrutando del vuelo. Todos reímos hasta más no poder, incluyéndola a ella”.

Luis poniendo a funcionar los mecheros. Foto: Dominican Balloons.
Luis poniendo a funcionar los encendedores. Foto: Dominican Balloons.

Durante el tiempo que dura un vuelo, Luis manipula unos encendedores que despiden una flama caliente para manejar el globo. Le pregunto si el fuego le ha afectado alguna vez. “De ninguna manera», responde. «Siempre digo que las damas aguantan más calor en el secador de pelo”.

La mayoría de sus clientes tienen idiomas y culturas diferentes. Por eso, además de piloto, se transforma en un animador para que sus pasajeros, cuando aterricen, se queden con las ganas de volver a volar.

Luis Leonardo en el centro. Me encuentro a su lado, a la izquierda, tomando una fotografía.
Luis al centro. Estoy a su lado, a la izquierda, tomando una fotografía.

*Lo que más me gusta de mi trabajo: Para nosotros volar no es un trabajo, es una forma de vivir y ganarnos la vida haciendo algo que nos apasiona.

*Lo que menos me gusta de mi trabajo(Risas)… el trabajo de oficina, aunque es muy necesario.

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