El lanchero que vive descalzo

Ese día que conocí a Ángel no pude evitar mirar sus ásperos pies descalzos. Me dijo que así se siente más cómodo para trabajar como lanchero. “Es que uno está en la playa, moja’o”, me explica. Dese hace 18 años se pasa el día recorriendo el mar, guiando una embarcación en la que lleva a dominicanos y turistas a conocer el Parque Nacional Los Haitises, Cayo Levantado y otras esquinas naturales de Samaná, en el este de la República Dominicana.

En Los Haitises nos cuenta datos del lugar, cual guía turístico. Dentro de una cueva, incluye información personal en la historia. Nos dice que aquí filmaron escenas del popular reality televisivo estadounidense Survivor y que él trabajó en la producción. Era mucho afán y la compensación no era la que esperaba, según se queja.

Pero Ángel (o Pegote, como le llaman sus amigos) no quería ser lanchero cuando joven. Dejó la escuela en octavo grado y se fue a preparar como soldador industrial en una escuela vocacional en Barahona. No pudo seguir, y volvió a Samaná a trabajar como marinero y capitán de lancha. “Gracias a Dios tengo mi propia lancha”, dice con orgullo.

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Ángel en acción en Los Haitises. (Video: Mariela Mejía)

Ángel aguanta mucho sol y calor. Se protege su piel morena con una camiseta de mangas largas y gorra. “A veces hasta la vista se me jode… por el caliente del sol”, confiesa. No es para menos; trabaja diario, excepto cuando hay épocas lluviosas, en las que no gana mucho dinero. Cobra una tarifa de RD$2,000 por un tour; puede dar hasta siete viajes en un día.

Con serenidad, asegura que no ha pasado sustos en alta mar; si temiera a algo, sería a que se le averíe el motor. “El que está en este trabajo en el mar y le tiene miedo al mar no puede estar en eso, lamentablemente”, afirma.

Para este lanchero el mejor turista es el dominicano, porque es menos rígido y más caritativo. Así, descalzo y visitando una y otra vez los mismos lugares turísticos, mantiene a sus tres hijos. Con tantos años en esto, ya conoce las esquinas del mar.


*Lo que más me gusta de mi trabajo: Me divierto y también no es tan forzado, porque después que tu manejas un motor, no te forzas tanto.

*Lo que menos me gusta de mi trabajo: Que me pase algo malo, eso no me gustaría.

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Ángel, sentado en una lancha, descalzo. (Foto: Mariela Mejía)

 

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