El administrador de islas

Yulian tiene un trabajo inusual: administrar islas. Es descendiente de una etnia que identifica como latinos a los hispanos que no pertenecemos a ella.

Ubicación de la comarca Guna Yala en Panamá.

Él proviene de los Kuna Yala o Guna Yala, una comarca indígena que habita en un paradisíaco archipiélago en la costa caribeña panameña, de 365 islas e islotes, conocido como San Blas. En algunas de las islas donde no residen apiñados, las han acondicionado para que turistas pasen una estancia rústica, sin servicio continuo de energía eléctrica y agua potable controlada. En fin, lejos de la vorágine citadina y cerca del azul del mar. 

Aunque se crió en la Ciudad de Panamá, donde estudiaba Comercio Electrónico en la universidad, Yulian prefirió irse a trabajar con los guna motivado por la convivencia que tuvo con su abuelo en la comarca. Se casó con una joven de la comunidad cuya familia es dueña de nueve islas y ahora trabaja afanosamente en ponerlas a producir. A sus 27 años, aparenta mucho más joven; le toca dirigir a unos seis empleados mucho mayores que él.

Yulian me pregunta cómo me gusta el pescado para la comida que nos servirán. Me ofrece recargar la batería del celular con un generador que utilizan para paliar la falta de electricidad común en el reducido territorio en el que pasaré la noche, del que solo en una embarcación puedo regresar «al continente». A la isla le llaman Iguana.

El administrador confirma mi duda. Me señala con su índice derecho una pequeña isla que se divisa a la distancia. Allá, me dice, filmaron las escenas de la tercera temporada de la serie española La Casa de Papel, en las que los personajes Tokio y Rio aparecen disfrutando en un pequeño paraíso mientras se escondían de las autoridades.

Gustosamente accede a llevarme a dos islas habitadas por su gente, los guna, que suman más de 33,000 en todo el archipiélago. Es sorprendente como en pedazos tan pequeños de terrenos arenosos viva tanta gente. Por la sobrepoblación e incremento del nivel del mar, han tenido que rellenar algunas islas para habilitar espacios para más casitas, mientras esperan que el gobierno panameño los ayude a trasladar a un buen grupo a tierra firme.

Mujeres vestidas con sus tradicionales mola me miran con extrañeza y timidez. Los niños son más abiertos y sonríen. Y Yulian camina a mi lado como guía y traductor.

Yulian me dice, orgulloso, que es su tía, Petita Ayarza, la primera mujer guna en ser diputada en el Congreso panameño. Con el sonido interminable de las olas del mar como fondo, me cuenta historias de su abuelo, de su cultura… y responde cuantas preguntas le hago. Pero debe seguir trabajando. Ya debo volver al puerto para retornar a la ciudad. Le esperan más turistas que visitarán su isla y así pasar el resto del año en un vaivén que le permite enviarle dinero a su esposa en hija y, de paso, contarle a los extranjeros cómo son los kuna o guna.


*Lo que más me gusta de mi trabajo: Que puedo enseñarle a otras personas sobre mi cultura.

*Lo que menos me gusta de mi trabajo:  Administrar las islas es mucha responsabilidad.

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