Ofelio Mendoza trabaja cuando duermes y estás despierto. Por un tiempo intervino en el destino de la basura que muchos desecharon en los Estados Unidos. Él lo hace a bordo de un tipo de transporte que un experimentado conductor de carros tendría que aprender a maniobrar. Ofelio es chofer de vehículos pesados.
A sus 27 años recorre diferentes territorios de los Estados Unidos a bordo de camiones, grúas y patanas. Una vez duró 18 horas manejando en un viaje de ida y vuelta de Newark a Ohio; en otra ocasión pasó tres días y medio para llegar desde New Jersey a Los Ángeles, manejando entre 10 a 12 horas y con periodos de descanso de 4 a 5 horas. En sus inicios tenía el brazo izquierdo y el rostro quemados por el sol debido a las largas jornadas al volante.
“La carretera aburre un poco, pero siempre tengo algo para ir comiendo como semillas de girasol. También, escucho buena música y tengo un celular con ‘bluetooth’ para llamar a alguien que quiera hablar por un buen rato”, me cuenta Ofelio.

Las horas de labor no le molestan. Me dice que el solo hecho de pensar en un trabajo de oficina con horario regular, lo cansa. Y es que desde pequeño le gustaba manejar y montarse en todo tipo de vehículos. Una vez que emigró desde la República Dominicana a los Estados Unidos, le llamó la atención este trabajo. Empezó como ayudante de chofer y, tras conseguir su licencia, pasó a ser el conductor principal.
“Manejo grúas, camiones de basura, volteos y camiones convencionales con tráileres. La mayoría del tiempo estuve trabajando en una planta de reciclaje en New Jersey donde se trata el plástico, papel, vidrio, aluminio, etcétera. Se buscaba el material en diferentes empresas y también en sitios estratégicos”, me cuenta Ofelio.
Su ocupación es demandante y riesgosa. El conductor está expuesto a eventos como la explosión de un neumático mientras transporta una carga de 70 mil libras que genere una volcadura. “Cuando manejaba la grúa y se quedaba un camión en el medio de la carretera en la noche, bloqueando un carril, había que meterse debajo del camión para poder acoplarlo con la grúa y amarrar las cadenas y otras cosas, mientras el tráfico seguía pasando cerca a cierta velocidad; es súper peligroso”, expresa. La buena remuneración económica es una de las cosas que lo motiva a seguir.

*Lo que más me gusta de mi trabajo: Trabajar duro, conocer gente y ver sitios diferentes, también tener retos y ejecutar trabajos de igual forma y calidad que choferes de más de 20 años de experiencia. Mientras más difícil y pesada está la carga, búscame, que por ahí ando entrando las narices.
*Lo que menos me gusta de mi trabajo: Que no se trata con el debido respeto a los choferes profesionales. A pesar de que un porcentaje bien elevado de la economía de este país (Estados Unidos) depende de los camioneros, quieren ajustar reglas y detalles a veces demasiado estrictos.
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